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¿QUÉ ES UNA CARENCIA HIPOTECARIA?


Ante la crisis del Covid-19, son muchas las familias que se encuentran en apuros económicos y les es difícil hacer frente a los gastos mensuales, como es el caso de la hipoteca. En cuyo caso, los bancos dan una opción que podría ser un alivio para estas situaciones, pero lleva consigo una serie de costes a tener en cuenta antes de acogerse a esta solución. Estamos hablando de un período de carencia de una hipoteca, que consiste en que el banco ofrece a su cliente la posibilidad de pagar menos cada mes o no pagar durante un tiempo hasta que pueda recuperarse del “bache” en su economía familiar. Este período puede ser desde varios meses hasta 5 años.


Es un recurso aparentemente ideal y adecuado en el que cualquiera se plantearía acogerse ante cualquier temporada económicamente complicada, pero antes de ello deberíamos estudiar bien qué ventajas, pero sobre todo, a qué inconvenientes nos podemos afrontar. La parte beneficiosa es que ofrecen dos tipos de carencias; la carencia total, que consiste en no abonar las cuotas durante un período de tiempo determinado, y la carencia parcial, que consiste en pagar solamente la parte correspondiente a los intereses. Ambas modalidades permiten al cliente darse un alivio y evitar caer en impagos de las cuotas, una situación que se debe impedir a toda costa, ya que supondría graves sanciones económicas. Por lo tanto, sería una opción conveniente en el caso de que alguno de los titulares de la hipoteca sufra una reducción en su salario o se quede sin empleo o, incluso, si se necesita empezar a pagar más tarde tras la compra de la vivienda debido a un gran desembolso en la reforma. En cualquiera de estas dos situaciones, solo es aconsejable esta operación si realmente no es posible pagar las mensualidades. Por el contrario, la parte desfavorable es que la carencia aumenta el coste total de la hipoteca, ya que los intereses se incrementan y llevar a cabo esta operación supondría hacer una novación de hipoteca, con la cual deberemos asumir los gastos. Entonces, cuando termine el período acordado de la carencia, la cuota que se pagaba al principio podría ser mayor.


A pesar de todo, es importante saber que no todos pueden optar por esta medida, ya que si el banco contempla esta opción, existen una serie de condiciones que se deben cumplir para optar a ella, entre las cuales se encuentra valorar la situación económica de los titulares y que todos ellos tengan un historial crediticio limpio, analizando también si las condiciones de la hipoteca son viables para ofrecer una carencia. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no es la única opción en el caso que no se nos conceda la carencia de hipoteca; podemos negociar con el banco una reducción del tipo de interés, alargar el plazo de la hipoteca o tratar de aminorar los productos vinculados. En todas estas opciones, conseguimos reducir la cuota, ayudándonos a hacer frente a los pagos mensuales.


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