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LA SUBROGACIÓN, UNA MEJORA EN TU HIPOTECA


La subrogación de la hipoteca consiste en una operación para cambiar de banco o de titular con el fin de mejorar las condiciones de la financiación. A pesar de no ser un producto nuevo, durante la crisis del coronavirus ha ido en aumento, ya que son muchos los que, para mejorar su estabilidad económica, se ven obligados a buscar mejoras y, además, los bancos se van posicionando cada vez más en este mercado y ofreciendo productos competitivos.


A pesar de que la subrogación está cada vez más extendida entre la población española, todavía se trata de una acción bastante desconocida. Son muchos los que se preguntan cuándo es el mejor momento para acogerse a esta mejora hipotecaria y, es que, se podría decir, que cualquier momento es el ideal para cambiar, si se trata de ir a mejor. Ahora que las entidades financieras están más predispuestas a aceptar subrogaciones, ofrecen condiciones atractivas, por lo tanto, el cliente puede comparar con distintos bancos las cláusulas y cambiar a aquel que se adapte a la situación que le convenga. Además, esta opción lleva consigo la oportunidad de deshacerse de los productos vinculados.


En el momento en el que se decida proceder al cambio de nuestra hipoteca a otra entidad, el proceso tardará aproximadamente unos 40 días. Una vez se haya elegido con qué entidad se quiere cambiar, se tendrán 10 días para acabar de estudiar si aceptar o no. El banco con el que teníamos la hipoteca tendrá 15 días para ponerse en contacto y proponer una contraoferta. En caso de aceptarla, simplemente se modificarán las nuevas condiciones sin tener que cambiar de banco. En el caso de no aceptar, se procederá con la subrogación.


¿Es más rentable subrogar o cancelar mi hipoteca?

Para mejorar una hipoteca se pueden llevar a cabo dos tipos de operaciones: la subrogación, cambiar de una entidad a otra, o la cancelación, anular el préstamo en una entidad y contratar uno nuevo en otra.

La subrogación ofrece al cliente una mejora en las condiciones de su hipoteca sin tener la necesidad de cancelarla y adquirir una nueva en otra entidad. Por lo tanto, con esta opción, solamente puede variar el tipo de interés y la duración del préstamo, pero, por lo que respecta a las demás condiciones, se conservan. Lo único que deberá hacer frente el cliente de forma adicional es la comisión por subrogación. Sin embargo, al cancelar y contratar una nueva hipoteca se deben negociar todos los apartados, cambiando así todas sus condiciones.

En resumen, la subrogación es la opción que más se recomienda, sobretodo cuando se trata de adquirir una vivienda de segunda mano, en la cual sigue habiendo una hipoteca. Aunque se debe tener en cuenta que realmente sale rentable durante los primeros años del préstamo hipotecario, cuando el pago de los intereses aún no ha superado la amortización del capital.


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