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PRÉSTAMO PERSONAL


Un préstamo personal es un producto bancario con el que el cliente recibe una cantidad de dinero que deberá devolver en un determinado plazo de tiempo, además de una serie de intereses pactados con el banco y los gastos derivados de la operación. Si a simple vista se parece a un préstamo hipotecario, tienen entre ellos varias diferencias y, es que, para empezar, las entidades de crédito que ofrecen el préstamo personal tienen como garantía los bienes, presentes y futuros, del deudor. Asimismo, estos créditos suelen tener un tipo de interés más alto y un plazo de amortización más corto que los hipotecarios, ya que los bancos corren con mayor riesgo de impago. Por lo tanto, resultan más caros y se dispone de menos tiempo para devolverlos, además de tener un importe más reducido de lo que se puede recibir en un préstamo hipotecario.


Se ofertan infinidad de préstamos personales, que también se pueden llamar préstamo de consumo y son destinados a la adquisición de bienes o servicios de consumo: préstamos para un coche nuevo, una reforma, unas vacaciones, una boda, etc. Por lo tanto, las entidades financieras estudian la finalidad que tiene el cliente para pedir el préstamo y miran que haya coherencia con el importe y el plazo, ya que no concederán 20.000€ para la reforma de un baño. También realizarán un estudio de viabilidad para valorar la capacidad que tiene el cliente para devolver el pago. Analizarán los ingresos mensuales, saldos en las tarjetas de crédito, incluyendo saber si se tiene otras deudas pendientes con la mismo entidad u otra y se tendrá en cuenta el patrimonio del cliente que le puedan valer como garantía. En el caso que no se cumpla con los requisitos será posible contar con la ayuda de un avalista para conseguir el préstamo. De todas formas, los clientes con saldos elevados en la misma entidad y varios bienes en propiedad, tienen muchas posibilidades que se le conceda con condiciones más favorables.


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