Tipo de interés
No mires solo el titular de la oferta
Comprueba si pagas un tipo fijo, variable o mixto, cómo se revisa y qué diferencial o tramo te queda por delante.
Una hipoteca ya firmada puede revisarse. Empieza por entender qué pagas hoy y qué tendría que mejorar de verdad antes de negociar o cambiar de banco.
Núcleo del contrato
Una hipoteca firmada sigue teniendo variables.
El escáner no busca una cifra espectacular: ordena las variables que deciden si una mejora es real.
Tipo de interés
Comprueba si pagas un tipo fijo, variable o mixto, cómo se revisa y qué diferencial o tramo te queda por delante.
Plazo pendiente
Alargar años puede aliviar la cuota, pero también cambia el total de intereses. Compara siempre el mismo horizonte.
Capital pendiente
Tu saldo vivo, no el importe que pediste al inicio, es el punto de partida para comparar alternativas.
Cuota actual
Una cuota más pequeña puede venir de un plazo mayor. Ponla junto al coste total antes de decidir.
Comisiones y costes
Tasación, compensaciones y cualquier coste pactado deben entrar en la comparación desde el principio.
Seguros y vinculaciones
Revisa nómina, seguros, tarjetas y otros productos: una mejora debe mirar el conjunto, no solo el TIN.
La subrogación es una vía potente para comparar mercado, pero una novación o una amortización pueden tener más sentido según tu caso.
Tiene sentido si las condiciones ya encajan o el margen no compensa el movimiento.
Negocias con tu banco actual: tipo, plazo o productos sin cambiar de entidad.
Otra entidad presenta una oferta para asumir tu hipoteca y competir por tus condiciones.
La nueva entidad solicita el saldo, la entidad actual tiene 7 días naturales para certificarlo y 15 para proponer una novación.
Tu hipoteca actual
Nueva entidad
Certificado de saldo
Posible novación
Comparas y eliges
Los plazos y la viabilidad final dependen de la operación concreta. La información es orientativa y no sustituye una oferta vinculante.
Compara ambas opciones sobre el mismo capital y el mismo plazo antes de valorar una bonificación o una rebaja de cuota.
Señal importante: si la cuota baja porque el plazo crece, el coste total puede aumentar.
Son cuatro respuestas orientativas. No determinan una aprobación ni sustituyen el estudio de una oferta real.
Actualizado el por el Equipo editorial de ACFINAN y revisado por el equipo de intermediación hipotecaria.
Sí. Puedes negociar cambios con tu banco mediante una novación, cambiar la hipoteca a otra entidad mediante una subrogación o amortizar capital. La alternativa adecuada depende de las condiciones de tu escritura, el plazo pendiente, los costes y tus prioridades.
No hay una respuesta única. La novación mantiene tu banco y modifica condiciones; la subrogación traslada la hipoteca a otra entidad. Conviene comparar ambas con el mismo capital, plazo, tipo, comisiones y productos vinculados.
No. La cuota puede bajar porque se alarga el plazo y, en ese caso, el coste total puede aumentar. Revisa a la vez la cuota, los años restantes, los intereses, los seguros y los costes del cambio.
En una subrogación acreedora pueden cambiarse el tipo de interés, el plazo o ambos. Para otras modificaciones puede ser necesaria una novación adicional, según explica el Banco de España.
Como punto de partida, localiza la escritura o FEIN, el último recibo, el capital pendiente, el tipo aplicable, los años que quedan, las comisiones y los productos vinculados. No necesitas enviar documentos para pedir una primera orientación.
El margen puede ser limitado si queda poco capital o plazo, si los costes superan el ahorro esperable o si tu banco ofrece una novación globalmente mejor. Por eso no conviene decidir solo con una cuota mensual.